Varía enormemente por sector y por intención: una consulta genérica cuesta poco y convierte poco; una con intención de compra clara puede costar varias veces más y seguir siendo rentable.
Bajarlo no es un objetivo en sí mismo. El CPC solo importa en relación con lo que ocurre después del clic: si la página convierte bien, un clic caro puede ser el más barato por venta.
Las dos formas de reducirlo sin perder posición son mejorar la relevancia del anuncio y la calidad de la página de destino, porque ambas entran en el ranking del anuncio.
En inglés: Average Cost per Click (CPC)
Este término forma parte del glosario de marketing digital de Do It Marketing.

